El Homo Propositum

"Todo movimiento parte de una intención y toda intención deriva de un propósito."


Autor: Psic. Sergy R. Morales C.



Durante siglos se ha especulado sobre el factor básico que explicaría el comportamiento en las organizaciones. La Teoría de Sistemas, por ejemplo, se basa en el hombre funcional: desempeña un rol y en sus interrelaciones establece sistemas abiertos intercambiando expectativas y, respondiendo a éstas, expresa su comportamiento, lo que altera o refuerza los diferentes roles.


En el siglo pasado la visión del Homo Economicus, introducida por John Stuart Mill, explicó principios de economía basados en el comportamiento social que influyeron en todas las áreas del saber. En ella se define que el hombre económicus es un ser racional que busca afanosamente obtener los mayores beneficios con mínimo esfuerzo.


No se sospechó que el homus economicus pudiera corroer los valores morales y éticos: empresarios, gerentes y ejecutivos construyeron empresas frágiles, ineficientes e inviables, apoyados en esa concepción inconclusa e injusta del Homo Economicus. Los académicos más respetados y las universidades graduaron administradores y altos ejecutivos bajo el concepto del ser humano “controlado por la furia de sus instintos y sus obsesionadas ambiciones materiales”.


Los fracasos empresariales contrastaban con los resultados ofrecidos. En 2019 se reportaron cifras alarmantes en intentos fallidos: más del 70% de los emprendedores a nivel global no superaron el año de funcionamiento; empresarios, en un 65%, no alcanzaron a mantener sus empresas operativas por más de 5 años. ¿Cómo se produjo ese “cementerio de intenciones” y cómo con más de 150 años de observación del fenómeno organizacional no identificaron la causa y los efectos?



En estas dos últimas décadas se ha dado mucha más importancia al sentido de propósito de vida, muy particularmente visible en las redes sociales desde el 2020 en medio de la pandemia: distanciamiento físico y confinamiento familiar. Se entiende ahora que el combustible de la vida es un propósito claro, bien definido y particularmente promocionado como el impulsor de todo movimiento.



La Teoría Molecular de las Organizaciones© (TMO) plantea que el universo parece exigir un propósito para cada movimiento. Deducimos entonces que todo movimiento parte de una intención y que toda intención deriva de un propósito. La TMO, como teoría de propósitos, plantea que un Propósito Central orienta toda la actividad, por lo cual cada error, cada falla, está de una u otra manera relacionada con una violación al propósito que las condensó.


Durante mis investigaciones y elaboración de la Teoría Molecular de las Organizaciones© (TMO) saltó la evidencia que la armonía y el orden del universo que percibimos entraña una lógica y una coherencia de eventos solo posible si partiera de un Propósito Central. Trasladado al ser humano, cuya existencia también es un fenómeno psico-físico como postulo para las organizaciones, se puede fácilmente observar que su existencia está determinada por un solo propósito, la existencia misma. Aberra su conducta cuando se aparta de este propósito central e intenta otros, muy posiblemente impuestos o insidiosamente inoculados por la sociedad, que desconocen su naturaleza nativa.


El hombre se mueve por intenciones y cada intención deriva del propósito que la configura. Si tomáramos en cuenta su creación, según la Biblia de los católicos, es interesante el hecho que Dios los creó a su imagen y semejanza y le otorgó el libre albedrío y les cedió un espacio donde vivir en una hedónica e interminable vida donde se juega sin propósito y el vivir estaría garantizado.


Así, por lógica, pudiera ser el paraíso donde todo está hecho, todo funciona perfectamente y no cortan la luz. Pero, también Dios determinó que había un solo árbol cuyos frutos no podían comerse sin sufrir nefastas consecuencias. Adán y Eva, que vivían una armoniosa vida, se acercaron al infausto árbol. Consumada la transgresión, tuvieron, por designios divinos que comenzar a trabajar para sobrevivir. Por primera vez tuvieron un Propositum. No solo eso, la vida tenía un propósito al cual tenían la posibilidad de comprometerse a cumplir o no.


Al principio, cuando lograban su propósito de vivir ese día como lo habían pensado, sentían una felicidad distinta a la de aquel bucólico paraíso donde anteriormente habitaban. Pero Dios no quería que les fuera tan fácil, cada día se lo hacía más y más complicado e interesante. Esto los llevó a pensar mejor, esbozaron un plan para tomar la primera decisión fundamental: crearon su primer propósito; conquistarían el universo que les era visible. Por primera vez su propósito central tenía un nuevo orden de magnitud y constataron que en esa misma medida incrementaban también la intensidad del efecto que experimentaban con cada logro alcanzado.


Así, su propósito cambió de trabajar para sobrevivir a trabajar para supervivir. La experiencia con la supervivencia les atrajo inmediatamente su Interés. Analizaron y surgió espontáneamente la Intención de lograr un efecto, ser causa sobre el universo físico. Por ensayo y error, comenzaron a disfrutar por causar un efecto. Esta contagiosa pasión los hizo descubrir que podían crear a partir de la nada: mirar en sus mentes y crear nuevos mundos muy diferentes a los que experimentaban y observaban. Estos mundos estaban cargados de retos, y la felicidad suprema radicaba en el logro del cual afloraba la auténtica felicidad.


Simple y poderosa era la relación entre ambos, sustentada en un solo propósito. Dios decidió ofrecerles suficiente área de juego donde pudieran utilizar su capacidad para crear mundos paralelos. Descifraron por separado que un verdadero paraíso les había sido concedido, surgido cuando tuvieron su primer propósito, trabajando por él y causar un efecto, descubrieron su verdadera felicidad: el poder de la creación, la superación de obstáculos, a partir de un propósito central.


Con esta versión histórica, imaginaria, intento ilustrar que el comportamiento de la humanidad se rige por intenciones que derivan de un propósito central que ha configurado para su vida. Su feliz existencia se fundamenta en su acatamiento. Sus sufrimientos y la explicación básica de todos sus movimientos se pueden establecer en cada decisión que tomó y no consideró o no identificó ese propósito.


Lo que define y guía al ser humano es su propósito central y ese es ahora un enigma resuelto.



consultorsmc@gmail.com

Sergy Morales C. es graduado en psicología en la Universidad Rafael Urdaneta (Venezuela). Es Consultor Empresarial con más de 20 años ejerciendo cargos de dirección en diferentes empresas.

Se formó en consultoría organizacional en el Hubbard College y como Coach Organizacional en la International Association of Coaching. Igualmente se formó en Gerencia, Supervisión, Liderazgo, Mercadeo, Ventas y el uso de herramientas avanzadas de gerencia en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de La Universidad del Zulia. Posee amplia experiencia en el establecimiento, organización, intervención, así como recuperación de diferentes empresas en Venezuela y USA.

Sergy Morales es autor de la Teoría Molecular de las Organizaciones© , Evaluación Molecular, Planificación Molecular y  Gerencia Molecular.


Artículo aprobado 25 de enero del 2021, por:

Comité de publicaciones

Dpto. de Documentación

División de Investigación y Desarrollo



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